Dignísima despedida de Rivadavia, al que le empataron y quedó afuera
El equipo de Coria jugó un gran partido, mereció ganar, pero no alcanzó
TRES ALGARROBOS (Especial).- La fría estadística dirá que Fútbol Club de Tres Algarrobos y Rivadavia de Necochea empataron 2 a 2. Eso quedará grabado en las retinas, porque fue el resultado que le permitió al equipo de Cadars, largamente superado ayer en el campo de juego, seguir en carrera.
Parece que a los equipos de Necochea la suerte les resulta esquiva en los metros finales del corriente año. Primero Mataderos, cayendo en su cancha dejando todo, después Villa que arañó la clasificación y ayer Rivadavia, que luego de sortear tres etapas e ir ganando 2 a 0 jugando un gran partido, le empataron como producto de dos distracciones y se quedó eliminado del Argentino C.
Lo primero que hay que decir que en los 90 minutos de la víspera el decano del fútbol de nuestra ciudad borró por completo la imagen desteñida y pálida de una semana atrás cuando perdió por 1 a 0. En el mediodía caluroso de Tres Algarrobos, con jugadores que superan la media de la categoría, como Carlos Parisey (dos goles y un enorme partido), Martín Dindart y Diego Elía, Rivadavia elaboró un gran planteo táctico para anular las piezas clave de su oponente, y luego para lastimar y ponerse dos goles arriba, antes del cuarto de hora de la etapa complementaria. Parecía que estaba liquidado, pero en el fútbol una vez más, quedó en claro, que los partidos y los resultados no se merecen, se logran. Y punto.
Un estupendo primer tiempo
Acertadísima la determinación de Abel Aníbal Coria en incluir a Maximiliano Corbalán. Porque poner delanteros no significa ser más ofensivos, y entonces, Rivadavia le ganó la pulseada a Tres Algarrobos en la mitad de la cancha, con un Dindart que quitó y jugó, con el acostumbrado sacrificio de Diego Elía, más el criterio técnico que aporta desde su panorama Matías Coria.
Y el equipo necochense lo sorprendió al conjunto de Cadars, llegándole con los volantes por afuera y con un Carlos Parisey magnífico, solidario para jugar y punzante para golpear en la red adversaria.
El arquero Giannini le sacó una bomba del ángulo a Matías Coria, Elía entró libre y de cabeza la mandó apenas por arriba, lo tuvo Parisey y se fue besando el poste, Del Rosso con un remate que parecía entraba y lo taparon justo.
En total, media docena de situaciones claras hasta la más que justificada apertura a cuatro minutos del final del primer tiempo, cuando tras un saque largo de Armentía, la peinó exacto Dindart para que Parisey, con la sabiduría de los que saben de verdad, defina por arriba del arquero con un remate exacto de emboquillada. Premio para el que más lo buscó, para irse a los vestuarios con la serie hasta allí igualada.
Todo igual hasta la media hora
En el complemento, la tesitura del encuentro transitó por los mismos carriles, con los orientados por Coria dominando psiquica y tácticamente un partido que parecía controlado, porque Corbalán era un "león" en el medio, y porque el resto de sus compañeros hacían los deberes a la perfección.
Y Rivadavia llegó al segundo, con el que acariciaba la clasificación y la hazaña, merced a los mismos protagonistas de siempre. Martín Dindart para la elaboración y desbordar tirando un centro justo para que otra vez aparezca Carlos Parisey y se llene la boca de gol con un remate que hizo estéril el achique de Giannini.
Faltaba más de media hora por jugar, y allí Tres Algarrobos hizo pesar su localía. Con siete mil almas gritando de afuera, orillando la agresión y la desubicación que padecieron desde afuera colegas necochenses, que lo único que hacían era narrar lo que pasaba en el juego.
La presión de afuera se trasladó adentro
Esa presión ilimitada se trasladó a la cancha, y como Rivadavia es un equipo que no se defiende bien, lo padeció. En la primer llegada clara, una desconcentración en el fondo albiazul le permitió a Tracey poner un descuento que nada tenía que ver con lo que pasaba en el partido.
Ese gol para poner las cosas 2 a 1 puso nervioso al equipo de nuestra ciudad, que no pudo mantener el ritmo y la ubicación que había mostrado hasta allí. Y a fuerza de borbollones, empuje y corajeadas individuales, Tres Algarrobos "encontró" el empate, aprovechando otro descuido, y con ello el pasaporte a una instancia definitoria.
Si bien quedaba tiempo por jugar, la historía se selló con ese gol de Santos. Lo siguió buscando Rivadavia con los ingresos de Racich y Berón, pero no le alcanzó. En realidad fue mucho más durante los 90 minutos, pero dejó toda la sensación de que la llave se había escapado una semana atrás, más precisamente en el "Panamericano".
Ayer quedó en claro que Rivadavia no es menos que nadie en esta divisional, pero sufrió la eliminación por una tarde mala en Necochea. En la víspera fue otra historia, se orilló la hazaña, pero otra vez, como en todo el 2007, el fútbol necochense se quedó en las puertas. Vale la mención para el esfuerzo, el trabajo y un plantel que estaba para más. No pudo ser, se vino con toda la bronca con el resultado, pero con la conciencia tranquila luego de haber dejado absolutamente todo en el campo de juego.
Ecos Diarios